PUNTO DE LECTURA

CENTRO BOTÍN  |  CONSULTORÍA CULTURAL  |  FOMENTO DE LA LECTURA

Punto de Lectura, un proyecto de consultoría y diseño para el Centro Botín que rediseña la experiencia desde la estrategia y su vínculo con la ciudad

Desafío

El Punto de Lectura es un proyecto del Centro Botín que se desarrollaba desde hace años en los Jardines de Pereda como dispositivo de fomento lector en el espacio público. El encargo consistió en revisar su planteamiento, actualizar su identidad y situarlo de forma más clara dentro de la experiencia cultural del Centro.

A partir del análisis de usos reales —quién se acercaba, cómo lo hacía y qué oportunidades quedaban sin activar— se definió una nueva dirección para reforzar su presencia, su coherencia y su relación con la ciudad. El objetivo era consolidarlo como un espacio cultural reconocible, accesible e integrado en el paisaje.

Diseño estratégico

El proceso comenzó observando cómo se utilizaba el espacio: quién se detenía, qué buscaban las personas que se acercaban y qué gestos aparecían alrededor de los libros. Se trataba de comprender cómo el jardín funcionaba como lugar de tránsito, descanso y encuentro.

A partir de esa lectura, se definió la intervención principal: una biblioteca ambulante, una estructura móvil de madera y acero —diseñada junto a V15— que organiza la experiencia y facilita un acceso claro a los libros. Su presencia convive con el jardín sin imponerse, funcionando como un punto reconocible y accesible.

Sobre esta base se desarrolló la programación literaria, que amplía las formas de relación con los libros mediante la escucha, la escritura, la conversación o la narración. Ambas piezas conforman un sistema que integra lectura, espacio público y cultura de proximidad.

Desarrollo

Durante el verano, el Punto de Lectura se instaló como una biblioteca al aire libre. Su presencia generó un flujo constante de personas que hojeaban libros, descansaban en el jardín o se acercaban por curiosidad. El dispositivo se integró en la dinámica cotidiana del espacio público.

La programación literaria reforzó este movimiento. Cada sesión ofreció una forma distinta de acercarse a la palabra: leer en voz alta, escribir en grupo, escuchar relatos o intervenir una historia gráfica. Estas propuestas diversificaron los usos del dispositivo y activaron el espacio con públicos muy diferentes.

Programación literaria

La programación literaria se desarrolló en el Centro Botín durante los meses de julio y agosto como una extensión estival del Punto de Lectura. Se concibió como la capa que activa la biblioteca ambulante y organiza distintas formas de relación con la lectura en el espacio público.

El programa se estructuró en cuatro ámbitos literarios, trabajados en sesiones independientes y dirigidos a públicos diferentes. Esta organización permitió dar continuidad al dispositivo durante todo el verano y ofrecer contenidos situados, accesibles y vinculados a las exposiciones del Centro.

Poesía. Un acercamiento a la expresión breve y a su presencia en lo cotidiano, combinando lectura y escritura colectiva.

Lectura crítica y escritura. Una sesión dirigida a jóvenes que abordó cómo la lectura y la escritura permiten construir una mirada propia.

Oralidad. Un trabajo centrado en el cuento y la narración como formas de transmisión intergeneracional.

Narrativa gráfica. Una intervención colectiva a partir de un cómic dibujado en directo e inspirado en Las Sinsombrero y en la vida de Maruja Mallo.

La programación consolidó el funcionamiento del Punto de Lectura durante el periodo estival y lo situó como un recurso cultural estable dentro del jardín y de la oferta pública del Centro Botín.

Resultado

Punto de Lectura / Palabra Abierta se consolidó como un recurso cultural estable dentro de los Jardines de Pereda y de la programación pública del Centro Botín. La biblioteca ambulante aportó presencia y accesibilidad; la programación literaria, continuidad y uso real.

El proyecto mostró cómo un dispositivo existente puede actualizarse y adquirir un papel más claro dentro del espacio público cuando se revisan sus funciones y se articula un marco de contenidos coherente. En este contexto, la lectura se integró en el paisaje como una práctica abierta, cercana y compartida.

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